lunes, 16 de marzo de 2015
Unidad I – Dimensión psíquica del conocer
Prof. Daniela Zapata
Ficha 1. Unidad I – Dimensión psíquica
del conocer.
¿Cómo nos convertimos en lo que somos? ¿Cómo conocemos? ¿Por
qué actuamos de determinada manera ante diversas situaciones? ¿En qué medida
nuestra conducta responde a requerimientos y enseñanzas sociales? ¿Quién
produce conocimiento? ¿Somos sujetos sujetados?
Primera parte. Conductismo[1].
¿Qué entendemos por conducta?
Ejemplo A.
Comencemos con un “ejemplo común: el caso de un estudiante
que está a punto de rendir un examen oral. Aunque el sujeto de nuestro ejemplo
se ha preparado en forma adecuada, se encuentra sumamente tenso, nervioso y
asustado: siente palpitaciones, le transpiran las manos y tiene la boca seca.
Mientras espera que lo llamen, se imagina que quedará "en blanco" o
que dará respuestas absurdas a las preguntas que le formule la mesa. Supone que
hará un "papelón" frente a los examinadores y ante sus propios
compañeros al tartamudear y mostrarse inseguro. Finalmente, decide retirarse y
no presentarse a la prueba.
Ejemplo B.
Otro estudiante ante un examen consulta sus apuntes mientras
tamborilea con sus dedos sobre la cuadernola. Luego se levanta de la silla y
camina por el corredor hasta que lo llaman para entrar.
Definición de conducta: se considera conducta a toda
respuesta a un estímulo. Cada respuesta puede convertirse en estímulo para otra
respuesta.
“De modo que en el lenguaje conductista, el término conducta
o comportamiento tiene un significado mucho más amplio que el habitual. No se
limita a la acción voluntaria y visible de un ser vivo, sino que incluye además
sus pensamientos y fantasías, el funcionamiento de sus órganos y sus reacciones
emocionales. La reacción de sorpresa ante un regalo inesperado o la decepción
por no recibirlo, la anticipación de un fracaso o el recuerdo de un momento
grato, todos ellos se consideran conductas. Con frecuencia nuestro
comportamiento mantiene cierta regularidad o coherencia a lo largo del tiempo.
Más que respuestas aisladas, exhibimos patrones habituales de conducta. El
estudiante de nuestro ejemplo puede reaccionar con temor e inseguridad cada vez
que se presenta a un examen. Tal vez se sienta nervioso siempre que habla en
público o cuando trata de mantener una conversación con alguien que acaba de
conocer. Decimos entonces que ha desarrollado el hábito de reaccionar con temor
en aquellas situaciones en las cuales supone que alguien está juzgando su
desempeño o su destreza social. Un hábito es un estilo regular de
comportamiento, un modo de actuar, pensar o sentir en ciertas situaciones. En los
próximos capítulos nos ocuparemos especialmente de los hábitos de pensamiento,
y veremos cómo los mismos determinan nuestras reacciones emocionales y nuestras
conductas visibles.”[2]
“El proceso de adquisición de hábitos se conoce como
aprendizaje y depende de las experiencias que atravesamos desde el nacimiento y
a lo largo de la vida. La influencia de nuestros padres, la educación que
recibimos y en general la interacción con el medio van modelando nuestra
personalidad. Los valores culturales y las normas de la sociedad en que vivimos
contribuyen a crear nuestros propios valores. La reacción de otras personas
ante nuestra conducta y lo éxitos o fracasos que cosechamos determinan que
conservemos ciertos hábitos y abandonemos otros.”[3]
“¿Cómo incorporamos nuevos hábitos? En otras palabras, ¿Cómo
aprendemos a actuar, a pensar y a sentir de una manera determinada? La
psicología conductista concede una gran importancia a esta pregunta. Si
descubrimos las leyes del aprendizaje podremos aplicar los mismos principios
para modificar nuestra conducta y desarrollar nuevos patrones de pensamiento y
acción.”[4]
“¿Por
qué la gente se comporta de la forma como lo hace? Probablemente ésta fue
primero una pregunta práctica: ¿cómo podría una persona anticipar y, por tanto,
prepararse para lo que otra persona iba a hacer? Luego se tornaría práctica en
otro sentido: ¿cómo se podría inducir a una persona a comportarse de una cierta
manera? Eventualmente se convirtió en el problema de entender y explicar el
comportamiento. Siempre se la podría reducir a una pregunta acerca de las
causas. Tenemos tendencia a decir, y a menudo temerariamente, que si una cosa
sigue a otra, probablemente ésta cause a aquélla, siguiendo el antiguo
principio de que post hoc, ergo propter hoc («Después de esto, por lo
tanto, a causa de esto»). Entre los muchos ejemplos que se pueden encontrar en
la explicación del comportamiento humano, uno es de especial importancia aquí.
La persona con quien estamos más familiarizados somos nosotros mismos; muchas
de las cosas que observamos inmediatamente antes de comportarnos ocurren en el
interior de nuestro cuerpo, y es fácil que las tomemos como causa de nuestro
comportamiento.”[5]
Condicionamiento
operante.[6]
El
condicionamiento operante se refiere a los comportamientos emitidos con una
finalidad o propósito. Cuando abrimos la ventana para que entre aire o bebemos
agua para aliviar la sed, nuestra conducta está dirigida a promover un cambio
en el ambiente que nos rodea o en nuestro propio organismo. Se dice que estas
conductas operan sobre el entorno, y por eso se las conoce como conductas
operantes. Las mayoría de las conductas emitidas en la vida diaria pertenecen a
esta categoría: hablar, caminar, escribir, trabajar, "hacer cosas" en
general. Los cambios que estas conductas promueven en su entorno se llaman
consecuencias. En los ejemplos anteriores, la entrada del aire y el alivio de
la sed son consecuencias de las conductas correspondientes -abrir la ventana y
tomar agua-. El principio básico del condicionamiento operante establece que la
emisión de una conducta depende siempre de sus resultados. En otras palabras,
la conducta está controlada por sus consecuencias inmediatas.
Reforzamiento.
Decimos
que una conducta es reforzada cuando las consecuencias que genera aumentan su
probabilidad de ocurrencia futura. La conducta de oprimir el botón del ascensor
produce normalmente la llegada del mismo. Esta consecuencia determina que
volvamos a oprimir el botón cada vez que necesitamos el ascensor. El proceso de
reforzar una conducta se conoce como reforzamiento. Existen dos modalidades de
reforzamiento. Cuando el sujeto obtiene algo luego de emitir la respuesta, como
en el ejemplo que acabamos de presentar, hablamos de reforzamiento positivo.
Aquello que obtiene como resultado de la conducta -el ascensor- se conoce como
reforzador positivo. El salario es un reforzador positivo para la conducta de
trabajar, aunque esta conducta puede estar mantenida además por otros
reforzadores: la satisfacción del deber cumplido, mantenerse ocupado, el placer
que despierta una tarea agradable, etc.; esto varía, por supuesto, de acuerdo a
la persona y a la situación. El reforzamiento positivo se conoce también como
reforzamiento por presentación de un reforzador, porque el incremento en la probabilidad
de la conducta se obtiene presentando un evento como consecuencia de la misma.
(…)
De
hecho, un reforzador positivo no se define por el valor que se le asigna sino
por el efecto que tiene sobre la conducta en un caso concreto. Cualquier suceso
que aparece después de emitida una conducta y aumenta la frecuencia de la misma
es un reforzador positivo, aunque la mayoría de la gente no lo considere
agradable.
Una
segunda modalidad de reforzamiento consiste en quitar algo como consecuencia de
la conducta emitida. Ejemplo de esto sería un padre encendiendo la luz del
dormitorio de su hijo para terminar con el llanto del chico, o una persona
aplicándose repelente para evitar que los insectos la piquen. El proceso se
llama reforzamiento negativo o reforzamiento
por retirada de un suceso aversivo, y los eventos que se suprimen -el llanto en
un caso y las picaduras en otro- son reforzadores negativos para las conductas
correspondientes.
Los
dos ejemplos de reforzamiento negativo que presentamos en este capítulo
difieren en un punto: en uno de los casos el suceso no deseado ya está presente
-el llanto del chico- y la conducta está destinada a hacerlo cesar. Esto se
conoce como "condicionamiento de huída o escape". En el otro, el
suceso aversivo -las picaduras- aún no ha ocurrido. Hablamos aquí de
"condicionamiento de evitación", ya que la respuesta impide que el
evento tenga lugar.
Digamos
para terminar que existen dos tipos de reforzadores. Aquellos cuya cualidad
reforzante es natural y no debe ser aprendida porque satisfacen nuestras
necesidades biológicas, son los reforzadores primarios o incondicionados.
Incluyen el alimento, el agua, la actividad sexual, el calor, etc. Y los
eventos cuya cualidad reforzante es el resultado de un aprendizaje, como el dinero,
se conocen como reforzadores secundarios o condicionados. Entre estos últimos
cabe destacar la atención, interés y preocupación por parte de otras personas,
así como los alabos, elogios y muestras de aprobación -reforzamiento social-
que tienen un elevado poder reforzante y pueden emplearse incluso con fines
terapéuticos.
Motivación:
(…)
Cuando afirmamos que el joven está muy motivado para hacer deportes, sólo
estamos indicando que dicha conducta es muy probable. A su vez, la conducta es
muy probable porque está bajo el control de un reforzador muy potente. De modo
que la "alta motivación" describe una situación en que la conducta
está siendo intensamente reforzada. Si el sujeto se ha visto privado de
alimentos, agua o ejercicio durante un tiempo prolongado, dichos eventos se
transforman en potentes reforzadores. Decimos en tales casos que el sujeto
tiene avidez por comer, beber o moverse. Técnicamente, esta situación se conoce
como privación, y es uno de los
factores que aumenta la motivación, es decir la probabilidad de la conducta
orientada a obtener tales reforzadores. El fenómeno inverso se conoce como saciedad: un evento pierde su capacidad
reforzante si es suministrado en exceso.
Extinción: Cuando una conducta deja de
ser reforzada, disminuye su frecuencia hasta desaparecer, es decir se extingue.
En el ejemplo del ascensor citado anteriormente, la conducta de oprimir el
botón se extinguirá si deja de producir la consecuencia esperada -la llegada
del ascensor-.
Castigo: Cuando un padre da una palmada
a su hijo por introducir los dedos en un tomacorriente, está usando un
procedimiento que se conoce habitualmente como castigo. En terapia del
comportamiento, sin embargo, el término castigo tiene un significado mucho más
preciso. Se refiere al proceso por el cual se reduce la probabilidad de una
conducta presentando un elemento aversivo -desagradable- o retirando un
reforzador positivo luego de emitida la misma. De acuerdo a esta definición, la
palmada castiga la conducta sólo si reduce la probabilidad de que el chico
vuelva a introducir los dedos en el tomacorriente. O sea que un procedimiento
no se define como castigo porque involucre un suceso desagradable como la
palmada, sino por el efecto que tiene sobre la conducta. El castigo tampoco
está relacionado con "hacer justicia" o con tomar represalias. La
medida de encarcelar a los delincuentes, por ejemplo, sólo podría considerarse
castigo si redujera la probabilidad de que estos volvieran a delinquir. Por
otra parte, tampoco es necesario que la contingencia se implemente con la
finalidad de controlar el comportamiento: una tormenta inesperada puede hacer
cesar un entretenido partido de fútbol. Las reprimendas de una esposa a su
marido por leer el diario durante la cena, pueden considerarse castigo si
consiguen que deje de leerlo. Otra medida sería retirar los platos de la mesa
antes de que su esposo los toque.
Discriminación: Cuando una conducta es
reforzada en algunas situaciones pero no en otras, el individuo aprende a
discriminar entre ambas y emite la conducta sólo en aquellas situaciones en que
tiene probabilidad de ser reforzada. En la sala de espera del dentista, por
ejemplo, una persona que se encuentra sin hacer nada y nos saluda cuando
llegamos nos indica que nuestra conducta de conversar probablemente será 63
reforzada con su respuesta e interés; una persona que se encuentra enfrascada
en su lectura y no levanta la cabeza cuando entramos, nos indica en cambio que
el reforzamiento probablemente no tendrá lugar.
Generalización: La generalización del
estímulo tiene lugar cuando una conducta que fue reforzada en una situación se
emite en una circunstancia distinta. De modo que este proceso es inverso a la
discriminación. Un chico que siempre ha sido reforzado por obedecer ciegamente
a sus padres puede conducirse de manera sumisa y obediente frente a otras
personas. Cuanto mayor es la semejanza entre la nueva situación y la original,
más probable es que se generalice el comportamiento aprendido.
EJERCICIOS
Proponemos
a continuación algunos ejercicios para aplicar los principios del
condicionamiento operante. Sugerimos al lector que responda por escrito a las
preguntas que se formulan en el texto, utilizando los espacios en blanco que se
dejan con esa finalidad. Las situaciones-problema se presentan aquí en forma
resumida, a los efectos de aplicar los conceptos desarrollados a lo largo del
capítulo. En la práctica, no siempre es posible interpretar estas situaciones
en términos exclusivamente operantes.
1. Un
alcohólico bebe cada vez que se deprime, evitando de ese modo las vivencias
angustiosas y depresivas. El alcohol le produce además 66 una agradable
sensación de bienestar y euforia. ¿Qué mecanismos están manteniendo la conducta
de beber?
2.
Una paciente que vive con su esposo e hijas se queja de tristeza, desánimo,
falta de fuerzas y permanece en cama la mayor parte del tiempo. Su familia
responde demostrando gran preocupación por su estado, escuchando atentamente
sus quejas y comportándose de manera muy considerada y protectora. En las escasas
ocasiones en que la paciente exhibe comportamientos adecuados tales como
levantarse, realizar alguna tarea o efectuar comentarios optimistas, se le
presta muy poca atención. a) ¿Qué conducta está siendo reforzada en la
paciente? b) ¿Qué conducta está siendo sometida a un proceso de extinción? c)
¿Qué debería hacerse para disminuir las conductas depresivas y aumentar los
comportamientos adecuados?
3. En
un supermercado, un niño llora y se tira al piso hasta que su madre le compra
una golosina que previamente le había negado. a) ¿Qué conducta está siendo
reforzada en el niño? b) ¿Cuál es el reforzador y el tipo de reforzamiento? c)
¿Qué conducta está siendo reforzada en la madre? d) ¿Cuál es el reforzador y el
tipo de reforzamiento?
4. Una nueva reglamentación de tránsito
establece el siguiente procedimiento para disminuir el número de accidentes:
los automovilistas que atraviesen un cruce con luz roja deberán detener sus
vehículos durante 15 minutos en el momento en que se constate la infracción. Pasado
ese lapso se les permitirá continuar la marcha. ¿Qué mecanismo se utiliza en
este caso para disminuir la conducta de cruzar con luz roja? ¿Qué diferencia
existe entre este procedimiento y la aplicación de una multa?
5. Un
hombre fue reforzado desde pequeño por comportarse de manera dependiente frente
a sus padres -p. ej. por consultarlos antes de tomar cualquier decisión y
seguir sus indicaciones-. Luego de casarse se conduce del mismo modo frente a
su esposa. ¿Cómo se conoce técnicamente este proceso?
Bibliografía
Selección
de texto de las siguientes obras:
Skinner.
Sobre el conductismo. Editorial
Planeta. Argentina, 1994.
Chertok,
Alberto. Las causas de la conducta.
Centro de Terapia conductual. Edición digital. (www.psicologiatotal.com).
Chertok,
Alberto. Materiales para estudiantes. La conducta y sus causas.
(http://psicologiatotal.com/laconductaysuscausas.pdf)
[1]
Skinner afirma “El primer conductista explícito
fue John B. Watson, quien, en 1913, lanzó una especie de manifiesto titulado La
psicología tal como la ve un conductista. Como lo indica el título, no
estaba proponiendo una nueva ciencia, sino afirmando que la psicología debía
redefinirse como el estudio del comportamiento”.
[2] Chertok, Alberto. Material
para estudiantes.
[3] Ídem.
[4] Ídem.
[5] Skinner. Sobre el
conductismo. Pág. 12.
[6] Para estudiar
Condicionamiento Operante se realizaron
extracciones de texto de la obra de Chertok “Las causas de la conducta”.
Cáp. 3.
jueves, 12 de marzo de 2015
domingo, 10 de noviembre de 2013
Documento – Esquema (Síntesis extraída de Enciclopedia libre). Guía o ayuda para la lectura de textos fuentes.
Documento – Esquema (Síntesis extraída de Enciclopedia
libre).
Guía o ayuda para la lectura de textos fuentes.
Las tópicas
Tal y como aclaran Jean Laplanche y Jean-Bertrand Pontalis en su "Diccionario de Psicoanálisis" Tópica hace referencia a una "Teoría o punto de vista que supone una diferenciación del aparato psíquico en cierto número de sistemas dotados de características o funciones diferentes y dispuestos en un determinado orden entre sí, lo que permite considerarlos metafóricamente como lugares psíquicos de los que es posible dar una representación espacial figurada. Corrientemente se habla de dos tópicas freudianas, la primera en que se establece una distinción fundamental entre inconsciente, preconsciente y consciente, y la segunda que distingue tres instancias: el ello, el yo, el superyó".Primera tópica: consciente, preconsciente e inconsciente
La conciencia es la cualidad momentánea que caracteriza las percepciones externas e internas dentro del conjunto de los fenómenos psíquicos. El término inconsciente se utiliza para connotar el conjunto de los contenidos no presentes en el campo actual de la conciencia. Está constituido por contenidos reprimidos que buscan regresar a la conciencia o bien que nunca fueron conscientes y su cualidad es incompatible con la conciencia. El 'preconsciente' designa una cualidad de la psique que califica los contenidos que no están presentes en el campo de la conciencia pero pueden devenir en conscientes. Los estados reprimidos son aquellos que no se les puede acceder sin una hipnosis, generalmente son revelaciones a través de imágenes retenidas durante el tiempo de vida de cada individuo.Segunda tópica: el Ello, el Yo y el Superyó
Artículo principal: Ello, Yo y Superyó.
El Ello es la instancia más antigua y original de la
personalidad y la base de las otras dos. Comprende todo lo que se hereda o está
presente al nacer, se presenta de forma pura en nuestro inconsciente.
Representa nuestros impulsos o pulsiones
más primitivos. Constituye, según Freud, el motor del pensamiento y el comportamiento
humano. Opera de acuerdo con el principio del placer y desconoce las
demandas de la realidad.El Superyó es la parte que contrarresta al ello, representa los pensamientos morales y éticos recibidos de la cultura. Consta de dos subsistemas: la "conciencia moral" y el ideal del yo. La "conciencia moral" se refiere a la capacidad para la autoevaluación, la crítica y el reproche. El ideal del yo es una autoimagen ideal que consta de conductas aprobadas y recompensadas.
El Yo es una parte del ello modificada por su proximidad con la realidad y surge a fin de cumplir de manera realista los deseos y demandas del ello de acuerdo con el mundo exterior, a la vez que trata de conciliarse con las exigencias del superyó. El yo evoluciona a partir del ello y actúa como un intermediario entre éste y el mundo externo. El yo sigue al principio de realidad, satisfaciendo los impulsos del ello de una manera apropiada en el mundo externo. Utiliza el pensamiento realista característico de los procesos secundarios. Como ejecutor de la personalidad, el yo tiene que medir entre las tres fuerzas que le exigen: las del mundo de la realidad, las del ello y las del superyó, el yo tiene que conservar su propia autonomía por el mantenimiento de su organización integrada.
Los papeles específicos desempeñados de las entidades ello, yo y superyó no siempre son claros, se mezclan en demasiados niveles. La personalidad consta según este modelo de muchas fuerzas diversas en conflicto inevitable.
Mecanismos de defensa
Freud define la represión como un mecanismo de defensa cuya esencia consiste en rechazar y mantener alejados de la consciencia determinados elementos que son dolorosos o inaceptables para el yo. Estos pensamientos o ideas tienen para Freud un contenido sexual. La represión se origina en el conflicto psíquico que se produce por el enfrentamiento de exigencias internas contrarias entre un deseo que reclama imperativamente su satisfacción y las prohibiciones morales. El yo se defiende del dolor que causa la incompatibilidad reprimiendo el deseo.En los sueños opera la condensación. Varios elementos presentes en el sueño latente se conjugan, se unen en un mismo elemento; pueden ser fragmentos de imágenes, frases o trozos de ideas. Estos fragmentos de vivencias siempre estarán unidos de alguna forma por elementos comunes, que los relacionan y aparecen durante el análisis por medio de la asociación libre. Un ejemplo de condensación se da cuando soñamos con una persona que reúne rasgos de diferentes personas, a veces se presenta como una persona determinada y de pronto se convierte o desempeña el papel de alguna otra más.
El desplazamiento, que también se presenta en los sueños, consiste en que la intensidad, la importancia y la cantidad de afecto de algunas ideas se desplaza hacia otras de manera que puede mostrar como importante algún elemento que en realidad es superfluo y, por el contrario, mostrar como imprecisos y sin importancia elementos importantes que por lo general corresponden a recuerdos de la infancia. El desplazamiento es el proceso que más influye en ocultar el sentido latente del sueño. Cuanto más confuso y oscuro es un sueño, más ha sido influido por el desplazamiento.
El desarrollo libidinal.
Pulsión y Libido.
El psicoanálisis emplea el término pulsión (impulso que tiende a la consecución de un fin) para el estudio del comportamiento humano. Se denomina pulsión a las fuerzas derivadas de las tensiones somáticas en el ser humano, y las necesidades del ello; en este sentido las pulsiones se ubican entre el nivel somático y el nivel psíquico.La pulsión es un impulso que se inicia con una excitación corporal (estado de tensión), y cuya finalidad última es precisamente la supresión de dicha tensión.
Hay dos tipos de pulsiones, la pulsión sexual o de vida (Eros) y la pulsión de muerte (Thánatos). Para el psicoanálisis el impulso sexual tiene unas acotaciones muy superiores a lo que habitualmente se considera como sexualidad. La libido es la energía pulsional, y puede presentar diferentes alternativas según esté dirigida a los objetos (libido objetal), o bien se dirija al propio Yo (libido narcisista).
FICHA: EPISTEMOLOGÍA - INDUCTIVISMO.
FICHA:
EPISTEMOLOGÍA - INDUCTIVISMO:
LA
CIENCIA COMO CONOCIMIENTO DERIVADO
DE LOS HECHOS DE LA EXPERIENCIA.
Pasos del Método
Inductivista:
1.
OBSERVACIÓN
2.
REGISTRO DE ENUNCIADOS OBSERVACIONALES –
CLASIFICACIÓN
3.
LEY O TEORIA MEDIANTE EL RAZONAMIENTO INDUCTIVO
4.
PREDICCIÓN MEDIANTE LA DEDUCCIÓN A PARTIR DE LA
LEY O TEORÍA.
1. Para el INDUCTIVISMO, la ciencia se inicia con la OBSERVACIÓN.
Para ello se requiere que el observador
científico tenga los órganos de los sentidos en condiciones normales y esté
libre de prejuicios. A los enunciados a los que se llega mediante la
observación se los conoce bajo la denominación de enunciados observacionales,
de los cuales se derivarán, mediante la generalización, teorías y leyes que
constituirán el conocimiento científico.
2. Podemos distinguir entre dos tipos de enunciados: (a)
los singulares, derivados de la observación de un determinado fenómeno, en un
determinado momento y lugar y (b) los generales, que hacen referencia a todos
los acontecimientos de un determinado tipo en todos los lugares y en todos los
tiempos. Las leyes y teorías que forman el conocimiento científico son
enunciados de este tipo, que se llaman universales.
Las condiciones
que deben cumplir los enunciados observacionales singulares para establecer generalizaciones
universales son las siguientes:
a) Que el número de
enunciados observacionales sea grande, vale decir, no es lícito establecer una
generalización a partir de una sola observación. Se trata de una condición
necesaria.
b)
Que las observaciones se repitan en una amplia variedad de condiciones.
3.
Mediante el razonamiento inductivo se infieren teorías o leyes generales.
El
cuervo 2 es negro. Enunciados
singulares o particulares.
El cuervo 3 es negro.
El
cuervo 4 es negro.
4. Predicción - Razonamiento Deductivo
Una vez que se
disponen de leyes y teorías universales, se podrán extraer de ellas
consecuencias varias que servirán de explicaciones y predicciones
–características ambas importantes de la ciencia. El razonamiento empleado para
obtener estas derivaciones se lo conoce con el nombre de RAZONAMIENTO
DEDUCTIVO. La
Lógica es la
disciplina que estudia este tipo de razonamiento, los cuales garantizan que
partiendo de premisas verdaderas la conclusión sea necesariamente verdadera.
Para el INDUCTIVISMO,
la fuente de la verdad de un enunciado NO está en la lógica sino en la experiencia,
en la observación. El camino sería el siguiente: de la observación, mediante la
inducción, se establecen leyes y teorías; de éstas mediante, la deducción, se
derivan predicciones y explicaciones.
Ejemplo: Puedo predecir que cuando vea un cuervo, éste
será de color negro.
CRITICAS:
1) EL PROBLEMA DE LA INDUCCION.
La validez y la
justificación del principio de inducción pueden ponerse en duda. En relación a
la validez, se sostiene que las argumentaciones lógicas válidas se caracterizan
por el hecho que si la premisa es verdadera, la conclusión debe ser verdadera.
Esto es lo propio en las argumentaciones deductivas. Pero las argumentaciones
inductivas no son argumentaciones lógicamente válidas. Podría darse el caso de
conclusiones falsas con premisas verdaderas, sin que esto constituya una
contradicción.
Ejemplo: se observó en repetidas ocasiones y
en variadas circunstancias cuervos negros. Pero no hay garantías lógicas que el
próximo cuervo que se observe no sea rosa. Si así sucediera, la conclusión
“todos los cuervos son negros” sería falsa. La característica de este tipo de
razonamiento es que la conclusión amplia la información proporcionada por las
premisas.
En éste sentido,
cabe destacar que los inductivistas suelen justificar su propia práctica razonando
inductivamente del siguiente modo.
El método
inductivista ha sido eficaz en la ocasión 1.
El método
inductivista ha sido eficaz en la ocasión 1.
El método
inductivista ha sido eficaz en la ocasión 1.
El método
inductivista ha sido eficaz en la ocasión 1.
El
método inductivista ha sido eficaz en la ocasión 1.
El método
inductivista siempre es eficaz en ciencia.
2) Critica II. Registro y clasificación de enunciados
observacionales.
Si bien la inducción
funciona en algunas ocasiones, por ejemplo, en las leyes de la óptica y del
movimiento planetario, presenta algunas desventajas:
a) Determinar qué
significa “un número de enunciados observacionales grande”.
b) Determinar qué
significa “una amplia variedad de circunstancias”.
Un modo de atenuar la
postura del inductivismo ingenuo consiste en recurrir a la probabilidad: ya no
se afirma que las generalizaciones a las que se han arribado mediante la
inducción sean perfectamente verdaderas, sino probablemente verdaderas.
Esta concepción sin
embargo, mantiene las desventajas ya mencionadas.
3) Critica III. LA OBSERVACION DEPENDE
DE LA TEORIA.
El inductivismo
ingenuo tiene dos supuestos en relación a la observación, ambos falsos:
1) La ciencia comienza
con la observación.
2) La observación da
una base segura para derivar el conocimiento.
2) Se sabe que
dos personas que observen el mismo objeto desde el mismo lugar y en las mismas
circunstancias no tienen necesariamente idénticas experiencias visuales aunque
las imágenes que se produzcan en sus retinas sean prácticamente idénticas. Lo
que un observador ve depende en parte de su cultura (su experiencia, sus
expectativas, sus conocimientos) y su estado general. Por este motivo, la observación no es
objetiva, libre de prejuicios.
1) La observación
de los hechos responde a una incógnita previa, derivada de alguna concepción
del mundo. Las teorías preceden a los enunciados observacionales, es decir, los
enunciados observacionales se realizan utilizando el lenguaje de alguna teoría.
Por lo tanto, es falso que la ciencia comience con la observación y que pueda
considerarse base completamente segura sobre la cual edificar leyes y teorías
científicas.
En conclusión, cabe
destacar que los inductivistas “más modernos” establecen una diferencia entre
el modo de descubrimiento de una teoría y su modo de justificación. Admiten que
las teorías se pueden concebir de distintas maneras, por ejemplo, tras un
momento de inspiración, accidentalmente o tras períodos de observaciones.
Se sabe que
usualmente las teorías son concebidas antes de hacerse las observaciones que
las comprueban. Para los acérrimos defensores del inductivismo, las teorías
sólo tienen sentido si se pueden verificar mediante la observación. Pero no se
puede mantener esta división tajante entre teoría y observación ya que esta
última está influida por la teoría.
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